En este punto trataremos de los elementos básicos de todo escritor.
- Talento. Aunque en el medio haya muchos que no lo posean y que han sobresalido por algunos artilugios, es importante que identifiquemos si tenemos las facultades para poder romper lo blanco de la página con una serie de ideas que constituyan un cuento, novela, poema o ensayo. Esa serie debe llevar un orden (o desorden) que generen una trama. ¿Qué escribimos? El abanico de posibilidades es grande: un diario personal, cuentos cortos, frases motivacionales, los capítulos de una novela. ¿Es de interés para los demás lo que escribo?
- Intuición. Esa percepción clara e inmediata de una situación, sin necesidad de razonamiento lógico es vital en todo escritor. De imágenes irracionales surgen excelentes tramas. ¿Anoto los sueños que tengo? ¿Llevo una libreta siempre que recoja las ideas que me llegan en el momento menos esperado?
- Voluntad. Nunca se acaba de aprender el oficio de escritor. Cuando se analizan los textos escritos apenas semanas atrás y que se creían terminados, la frustración puede llegar al darse el autor cuenta que no son tan interesantes o fluidos como creía. A veces hay que corregir, otras modificar y, en muchas ocasiones, destruir.No cualquier persona resiste este ritmo. Por ello es importante saber que si nos dedicaremos al oficio de escritor debemos cargarnos de pasión, sacrificio y entrega. ¿Cuántos textos he corregido en la última semana? ¿Me he tomado unos minutos, al menos, todos los días para escribir?
Ejercicio: Responda las preguntas de cada viñeta y reflexione sobre su oficio de escritor potencial.
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